Identificando tus fortalezas y debilidades

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Antes de comenzar con la planificación de tu entrenamiento para triatlón, es muy importante identificar varios puntos que ayudaran a crear los lineamientos de tu plan. La preparación ideal para una competencia, es la que te lleve al punto de rendimiento esperado, con el menor volumen y carga de entrenamiento posible. Por esta razón es muy importante saber donde invertir nuestro tiempo y energía.

No importa si tienes mucha o poca experiencia o si tienes mucho o poco tiempo para entrenar, una vez que decides enfrentar el reto de prepararte para un triatlón, lo primero que debes hacer es identificar tus fortalezas y debilidades.

Cada quien nace y crece con ventajas y desventajas genéticas para el deporte y a lo largo de la vida se van afianzando. Cuando descuidamos nuestro rendimiento físico, las debilidades se ven mucho más deterioradas que las fortalezas.

Existe un concepto básico de entrenamiento, el cual hace 15 años era innovador y ahora es casi universal, que es el de periodización lineal. Primero creamos una base aeróbica con trabajos de fondo muy generales, aumentando el volumen semanalmente y luego trabajamos un poco más en las habilidades específicas que necesitamos desarrollar, para nuestra carrera principal. Si se trata de un triatlón Sprint u Olímpico, serán trabajos destinados a mejorar nuestro consumo de oxígeno y velocidad, mientras que si se trata de un Ironman, serán trabajos más de resistencia muscular y ritmo.

Este concepto se mantiene vigente, sobretodo para personas con pocos años de experiencia, quienes deberán hacer este mismo ciclo 2 o 3 veces al año, dependiendo de su calendario de competencias. Se considera a un atleta como experimentado cuando ha acumulado más de 8 mil horas de entrenamiento. Por lo que aun no has alcanzado ese nivel, tu cuerpo aun tendrá muchas posibilidades para mejorar en todas las áreas.

Una vez identificado el objetivo, es necesario evaluar las debilidades y fortalezas entre las cuales se presentan: la potencia, resistencia muscular, fondo, reacción neuromuscular, consumo máximo de oxígeno y técnica, siendo esta última la que mayores beneficios aporta, con un menor esfuerzo.

Las fortalezas siempre van a estar presentes y con unas pocas sesiones, llegarán a su nivel óptimo de rendimiento, mientras que entrenar las debilidades, no solo va a demandar mucha energía sino que requiere de mucho tiempo para mejorarlas. De modo que el momento ideal para trabajarlas es junto a la base aeróbica.

Por ejemplo, si te destacas por tu potencia o explosividad para correr distancias de 200 y 400 metros, pero te cuesta mucho mantener el paso en distancias largas, tu debilidad se encuentra entre la economía del correr (relación entre esfuerzo y rendimiento), la técnica y la capacidad aeróbica. Si por el contrario se te hace fácil mantener el paso estable por mucho tiempo y más bien se te dificulta moverte rápido, tu debilidad está en la reacción neuromuscular.

Como mejorar en estos puntos es tema de otra entrega. Lo importante ahora es que sepas identificar tus debilidades y planifiques trabajarlas con bastante anticipación a tu competencia principal, para que cuando te acerques a ella tengas más herramientas para enfrentar el entrenamiento específico.

La próxima semana comenzaremos a evaluar los tipos de entrenamiento y el beneficio que aporta cada uno para las distintas distancias de competencias en el triatlón.

 

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Sobre el Autor

Triatleta profesional y coach de Triatlón. Comunicador social y Master instructor del programa de Spinning para Latinoamerica desde el 2001. Atleta de Training Bible Coaching" @cesarvaleratri FB: Cesar Valera Quintana riderunrace@gmail.com

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