Un cambio no viene mal
Tradicionalmente he tratado de dividir mi entrenamiento en etapas. Estos ciclos generalmente están conformados entre tres y cuatro semanas, según el tipo de entrenamiento que esté siguiendo.
La principal razón: evitar el aburrimiento que puede generarme correr todos los días en el mismo lugar y las mismas rutinas. Igualmente, tomar períodos de recuperación y de entrenamiento específico de forma de alcanzar mis objetivos.
El resultado: una rutina variada y una motivación constante en mi entrenamiento.
Esta práctica altamente influenciada por mi experiencia encontró un excelente marco conceptual en un artículo de Bob Cooper, publicado por la revista Runner’s World hace unos años (mayo 2006, para quienes quieran leerlo), “Change of Scenery”.
Cooper cita al profesor Tom Pahnke, de Wisconsin’s Carol College, quien emplea el término Estagnación del desempeño, que como economista no deja de atraerme.
Esto no es otra cosa que las adaptaciones celulares, cardiovasculares y respiratorias que realiza el cuerpo ante rutinas muy estables de entrenamiento. Si quieres mejorar tu rendimiento tienes que variar tu entrenamiento de forma planificada.
En materia de nutrición, Sandra Suárez me comentó que también suele pasar. Sería una especie de Estagnación del Metabolismo.
Mi consejo: si corres para toda la vida, planifica tu variación en el entrenamiento.
Esto definitivamente te permitirá mantenerte motivado al no caer en la rutina de siempre, permitirá que tu cuerpo se recupere mejor después de un esfuerzo considerable y permitirá que tu desempeño mejore ya que el organismo asimilará mejor el trabajo.
Algunas de las recomendaciones de Cooper son:
1. Cambiar la ruta.
2. Cambiar la topografía (prueba con las subidas).
3. Cambiar la distancia y la velocidad.
4. Cambiar el deporte (prueba con natación o spinning como cross-training)
5. Cambiar tus metas (prueba distancias diferentes y, por qué no, un triatlón)
Foto: Carrera Mentor Express. Tomada por Ghender Moreno Meza
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