¿Estoy listo para correr un maratón?
Aunque las carreras de 10K tienen su encanto, y por eso son cada vez más populares en nuestras ciudades, completar un maratón está cubierto de un halo mágico, ese que le otorga el hecho de que estamos corriendo más allá de nuestros límites. Como menciona Tim Noakes, nuestro cuerpo pareciera estar diseñado para correr hasta 32 kilómetros, o por lo menos hasta esa distancia llegan nuestras reservas de glucógeno y al sobrepasarla nos exponemos a la temida “pared”.
Recordemos que la mítica distancia a la que llamamos maratón es exactamente 42,195 kilómetros. Este no es cualquier reto por eso, antes de decidirte a correr tu primer 42K, hay una lista de cosas que debes verificar:
Lo imprescindible
1. ¿Gozo de buena salud? Hazte un chequeo médico que indique que puedes realizar un esfuerzo de esa naturaleza. Algunos maratones como París ya lo exigen como requisito de inscripción.
2. ¿Tengo la base necesaria? Antes de comenzar con un plan de entrenamiento formal, que debería tener unas 20 semanas, es recomendable que tengas al menos seis meses ininterrumpidos corriendo con una base regular. No te apresures si no estás listo. Gana experiencia con carreras de 10 y 21 kilómetros.
3. ¿Uso el calzado adecuado? Elije un calzado que se ajuste a las características de tu pisada, buscando ayuda en una tienda especializada o en un médico deportivo con experiencia en corredores.
Lo necesario
4. ¿Tengo clara mi meta para ese primer maratón? Lo ideal es que en el primer maratón la meta sea terminar. No te presiones innecesariamente. Si quieres una referencia de tiempo no la bases en deseos sino en tiempos realizados en distancias menores, como 10 o 21 kilómetros.
5. ¿Tengo la fuerza necesaria? Un acondicionamiento físico adecuado minimizará los riesgos a lesionarte, por lo que es conveniente que destines al menos dos días a la semana para ir al gimnasio. No te olvides también de realizar ejercicios de balance.
6. ¿Me alimento adecuadamente? Es importante que tengas una buena alimentación, balanceada y que cubra tus requerimientos energéticos. Considera un plan de hidratación no sólo para el evento sino para los entrenamientos.
Si la respuesta a estas interrogantes es afirmativa, entonces pareciera que ya estás preparado para asumir un reto de este tamaño. Sólo falta que te preguntes si tienes la motivación necesaria para hacerlo, recuerda que lo más fácil de esto probablemente sea la carrera y lo más exigente las semanas de arduo entrenamiento. Lo más importante, que lo disfrutes.
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