Corrimos en el Cortafuegos (El Ávila, Caracas)
04-07-2010
La montaña nos recibió con un clima perfecto: no había ni mucho frío ni mucho calor. El Ávila, el cerro adorado por los caraqueños, nos regaló una cara mágica, un espacio ideal para los corredores, en donde correr es una experiencia que cobra otras dimensiones: te reconcilia con la cotidianidad, la ciudad desde arriba siempre es más amable.
Nos oxigenamos, entrenamos en esta ruta tierra, sorteamos las curvas y algunas pendientes, vivimos el reto de correr el Cortafuegos como nunca: junto a buenos amigos. Ya es sabido que si se corre acompañados el camino se hace leve y no hay distancia imposible.
De regreso nos llevamos un poco de agua de la montaña, fría y energizante. La bajada se hizo suave y rápida y no faltaron las risas de gratificación, porque finalmente en la competencia del correr sólo hay alguien a quien superar: a nosotros mismos.
El Cortafuegos es un espacio que recibe feliz a los corredores, aunque al principio no parezca un reto fácil: su puerta de entrada es una escalera que la montaña hizo suya, los escalones están camuflados con el suelo de tierra –en alguna época fueron escalones de cemento- luego, una caminería inclinada ante los caprichos del cerro que demuestra una vez más lo indomable que es y finalmente la subida de cemento, empinada como pocas, ruda si es la primera vez que se sube. Superado esto, se llega finalmente al camino de tierra.
Subimos en domingo y lo hicimos felices porque sin duda fue un buen punto y final para la semana que termina y un excelente comienzo de la semana que inicia.
No te quedes con el cuento, conoce el esplendor del Cortafuegos, acá nuestra galería de fotos.
Puedes ver la ruta haciendo clic aquí.
Foto: SoyMaratonista
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