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El maratón en los JJOO de Sant Louis 1904

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Después del desastre organizativo que resultaron los Juegos olímpicos de París 1900 y su terrible prueba de maratón, en esta edición de las Olimpíadas de Saint Louis en Estados Unidos la prueba tampoco brilló por su esplendor.

Primero destaca el  norteamericano Thomas J. Hicks quien en un presunto intento de dopaje, se inyectó en plena competición, consulfato de estrictina con sorbos de brandy, para poder llegar a la meta como vencedor con un tiempo de 3h. 28,53.

Pero el hecho más curioso e impactante que afectó muy directamente, a todos los espectadores que llenaban las graderías del estadio, tuvo como protagonista al cubano Félix Carvajal quien medía 1.52 de estatura, apodado ”el andarín”, que provocó la risa de todos los asistentes al presentarse en el desfile inaugural con unos viejos pantalones largos de andar por la calle, una deteriorada camisa de manga larga y unos zapatos que estaban hechos unos “zorros”, con los cuales se presento en la línea de salida.

Se tiene que mencionar que Félix Carvajal, cuando llegó en barco a Nueva Orleáns, se fue directamente al casino donde perdió todo el dinero que había recaudado en La Habana, en juegos de azar, por lo cual tuvo que realizar el viaje hasta Saint Louis, en ”auto stop.”

Teniendo siempre como protagonista a este singular personaje, se tendría que decir que la salida de la maratón tuvo que demorarse unos instantes, los suficientes para que el discóbolo americano Jhon Sheridan vencedor de la prueba de disco, acudiera en su ayuda con unas tijeras para cortarle los pantalones a la altura de las rodillas, pudiendo llegar en un meritorio cuarto lugar después de superar algunos inconvenientes.

Este extravagante atleta cuando iba netamente destacado en primer lugar, tuvo que pararse agotado por el cansancio, lo cual aprovechó para ingerir unas manzanas, que según se dijo todavía estaban muy verdes provocando una indigestión y así la posibilidad de una victoria que prácticamente tenía asegurada se le fue entre las manos. Félix Carvajal que mendigó por las calles de La Habana, haciendo demostraciones atléticas para costearse su viaje a los Juegos, llegó a sensibilizar de tal manera a sus colegas atléticos que estos costearon el viaje de regreso a su país natal.

También en estos Juegos surgió un tramposo, cuando el neoyorquino Fred Lorz, que llegó en primer lugar en esta prueba, tuvo que pararse agotado por el esfuerzo al llegar al kilómetro 16 con lo cual aprovechó para subirse a un carro tirado por caballos realizando así un buen tramo del recorrido. No obstante no dudó en fotografiarse, al lado de la hija del presidente de los EUA  cuando estaba a punto de recibir su medalla de ganador. Lorz ganaría en 1905 el Maratón de Boston.

Descubierto el fraude por los jueces, no tuvo ningún problema en reconocer su error por el cual fue descalificado dando por ganador al también norteamericano, Thomas J. Hicks atleta cuestionado por el presunto intento de dopaje antes mencionado.

Es decir, en esta polémica maratón se puede mencionar, que hubo tres hechos muy puntuales. Un tramposo, un presunto dopaje y un glorioso perdedor.

Por: Tomás Barris

Insigne estrella del atletismo español. Fue el primer atleta español en disponer de un manager deportivo. Su mejor marca la consiguió hacer en su prueba favorita, los 1500 metros lisos, en la ciudad de Turku. Su tiempo fue de 3’41″7 la 13ª mejor marca de todos los tiempos

Los invitamos a visitar su blog: http://www.barris.org/indicast.html

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