Evaluación del paciente diabético antes de la realización de ejercicio
Es común en la consulta del médico del deporte que se presenten pacientes con enfermedades crónico-degenerativas para asesorarse sobre su participación en actividades físicas o deportivas.
Una de las enfermedades por las que se consulta más a menudo (a veces, sin embargo, no acuden por dicha enfermedad sino que se descubre como un fenómeno asociado en pacientes que solicitan consulta por cualquier otro padecimiento) es la diabetes mellitus.
En la mayoría de los casos de Tipo 2, es decir la que se desarrolla como consecuencia de factores hereditarios, dieta, obesidad, estilo de vida, etc.
Es de esta enfermedad de la que me permito ocuparme un poco en esta ocasión.
Regularmente se piensa que la Diabetes (en adelante así me referiré a la Diabetes Mellitus tipo 2) es un padecimiento que requiere de supervisión estrictamente de la glucosa sanguínea para decidir si puede o no realizar ejercicio y el tipo de ejercicio que se debe realizar.
Si bien lo anterior es cierto, no lo es del todo, pues por supuesto que la realización de actividad física dentro de ciertos niveles de intensidad, frecuencia y volumen puede condicionar mejorías en los niveles de insulina que por lo tanto favorecerán a un buen control de la glicemia (glucosa en sangre), debemos recordar que el diabético no sólo es un sujeto con la sangre “dulce”, sino que también se trata de un paciente que como resultado de los niveles tóxicos altos de glucosa en sangre puede afectar otros órganos, que pueden eventualmente generar trastornos asociados y que si no son correctamente evaluados, se pueden tomar decisiones ligeras sobre la realización de ejercicio por parte del paciente.
Podríamos poner de ejemplos:
Los pacientes con diabetes pueden desarrollar lesiones en diferentes órganos como el corazón, el sistema autónomo, la piel, la retina o el riñón por citar los más representativos
De esta manera todo paciente debe hacerse un chequeo profundo antes de la realización de actividad física, siempre que:
Tenga más de 35 años
Tenga más de 10 años de diabético
Se sospeche de enfermedad a nivel de retina (perdida o disminución de la agudeza visual progresiva) debido al riesgo de un desprendimiento en actividades que impliquen aumento de la presión como al levantar pesos o en deportes de colisión o contacto
Tenga factores de riesgo coronario (antecedentes familiares de infartos por ejemplo)
Enfermedad autonómica. En esta alteración los pacientes presentan problemas para regular funciones como el ritmo cardiaco, la presión arterial o la temperatura por ejemplo. Estas circunstancias generan taquicardias (aumento de la frecuencia cardiaca) en reposo por lo que la frecuencia de trabajo o ejercicio se puede estimar de una manera incorrecta. Se pueden generar lipotimias o mareos asociados a regulaciones derivadas de una alteración en el control de la presión arterial o en el caso de la temperatura una pobre capacidad para regularla y por ende mayor predisposición para sufrir choques de calor.
Otra circunstancia a vigilar es la neuropatía diabética en donde la sensibilidad se ve alterada, si no se evalúa correctamente el paciente puede sufrir lesiones dérmicas en ejercicios como la carrera o caminatas prolongadas sin que el paciente se percate de ello.
Con lo anterior no quiero asustar al diabético que desee hacer ejercicio y obtener los beneficios que de él se obtienen como por ejemplo, la mejoría en el control de la glucemia, en los niveles de insulina, en el control de triglicéridos, en la disminución de riesgo coronario entre otros, sino que más bien trato de establecer la importancia de vigilar las complicaciones del diabético antes de participar en algún tipo de ejercicio
Así que, ¿Qué esperas para evaluarte antes de proyectar tu plan de entrenamiento?
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Tags: Acondicionamiento fisico







