Medicamentos al final de una carrera
Sucede a menudo que casi de manera sistemática, muchos corredores emplean medicamentos al finalizar una carrera o incluso antes del término de la misma, por ejemplo en el fatídico kilometro 32 en la maratón.
Los medicamentos que se emplean de manera frecuente son Antiinflamatorios, dentro de los que podemos incluir a los esteroideos y no esteroideos siendo éstos últimos los más frecuentes, a los analgésicos o pain killers, entre los más comunes se encuentran el paracetamol o acetaminofen.
Mi primera consideración es la siguiente; ¿Existe evidencia científica que apoye el uso de dichos medicamentos para limitar el daño (cualquiera que este sea) o mejorar el rendimiento del atleta?
Para argumentar la pregunta anterior, me permito apoyar en una brillante editorial publicada en 2009 por Bruce Reider en el Volumen 37 del American Journal of Sports Medicine.
Es bien conocido el hecho que el atleta consume medicamentos de diferentes tipos, incluso en la adolescencia temprana. Se han encontrado cifras cercanas al 75% de atletas que emplean antiinflamatorios para el manejo de dolor después o durante la competencia. Muchas veces dichos medicamentos se emplean sin prescripción médica. En este particular cabe destacar que está cifra podría aumentar en muchos de nuestros países latinoamericanos, puesto que se expenden medicamentos sin prescripción medica y sin un control adecuado.
Uno de los factores que llevan al atleta al consumo de los medicamentos Analgésicos o Antiinflamatorios es, precisamente, por la acción que éstos tienen de ayudar a limitar los proceso de inflamación o eliminar el dolor que podrían resultar de una jornada de entrenamiento o competencia. Además, intentar ayudar a mejorar los procesos de reintegración temprana al deporte sea competitivo o no.
La evidencia científica apoya el hecho de que la administración por períodos cortos de ciertos medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (que no contienen esteroides en su estructura molecular) ayudan a promover la resolución clínica de ciertas lesiones. Nótese que hablamos de resolución clínica, es decir a mejorar la percepción subjetiva del individuo de algún tipo de proceso patológico o enfermedad, es decir que el atleta lesionado nos manifiesta una mejoría, pero como saber que su tejido lesionado realmente ha mejorado.
Esta mejora clínica puede estar directamente relacionada con el efecto analgésico (de disminución de dolor) de dichos medicamentos, que puede a su vez ayudar a mejorar la movilidad de la zona lesionada; sin embargo, existen ya diversos reportes científicos que nos explican que siendo la inflamación una respuesta de un tejido ante un evento lesivo en su intento de repararse asimismo y que, por lo tanto, es esperada (e incluso en niveles adecuados deseada) el empleo de AINEs (antiinflamatorios no esteroideos) pueden afectar dicho proceso, interfiriendo en la curación normal de tejidos incluido el óseo
Por otro lado, está documentado que limitar el dolor es eliminar una señal de alarma o un foco rojo que puede disminuir la capacidad para discriminar cuando un gesto motor puede ser nocivo. Sin mencionar el hecho de que ciertos analgésicos pueden actuar a nivel central alterando los fenómenos de disipación de calor (sudoración) o el estado de alerta.
Por último, me parece interesante mencionar el hecho planteado por Rahusen en el 2004 quien compara un conocido AINE de gran costo vs el paracetamol que tiene pocos efectos antiinflamatorios y es analgésico. En el estudio no se encontraron diferencias significativas en el manejo agudo de lesiones por contusión muscular (golpe sobre el musculo). Este hallazgo nos puede ayudar a replantearnos el costo beneficio de los tratamientos que empleamos en el ámbito deportivo.
A veces lo mas caro o publicitado no siempre es lo mejor y no siempre el diablo (la inflamación) es todo diablo (también es reparación, que debe respetarse)
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