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Correr en el Maratón de Estocolmo

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Por: Pedro Álvarez

Conoce la experiencia de Pedro Álvarez, un abogado a quien se le puede ver en las calles caraqueñas o en parques corriendo con su grupo de «Con todos». En 2009 corrió en el Maratón de Estocolmo, competencia que, para 2010, se celebrará el 05 de junio.

Estocolmo es un conjunto de 14 islas unidas por 51 puentes, es una belleza de ciudad. Su gente, para mi sorpresa, es súper alborotada. El maratón como tal no sé muy bien cómo definirlo, porque aunque me encantó (razones personales además me hicieron que lo disfrutará más) pero me gustaría destacar algunos detalles:

1) La Expo es muy, pero muy sencilla. Básicamente lo que hay es información de otras carreras y hay una venta muy elemental. Ni siquiera había franelas de corredores con la estampa del Stockholm Marathon.

2) El entorno, ya lo dije, es precioso.

3) La salida y la llegada me recordaron mucho a Berlín. Ambas me gustaron, sobre todo la llegada dentro del estadio donde se celebraron los juegos olímpicos de 1912.

4) Uno llega de donde sale, lo que implica que tiene su bolsa con su ropa seca cerca de la llegada. Las bolsas se dejan en unos corrales hechos en un campo de fútbol al lado del estadio de la llegada y ahí uno va y la recoge. Muy fácil y muy amigable.

5) La ruta me pareció mucho más exigente de lo que me había imaginado. Son dos vueltas, aunque no idénticas ya que hacen alteraciones, la segunda vuelta me resultó muy chévere. Al principio es una ruta bastante plana con algunas bajadas, pero cada vuelta termina con subidas largas. También quizás lo vi más duro de lo que esperaba porque había mucho sol y bastante calor.

6) No creo que sea un maratón apto para buscar tiempos ya que las calles son muy estrechas en muchos lugares (además del asunto de las largas subidas). Uno corre en pelotón muchas veces durante la carrera.

7) La hidratación me pareció muy complicada, no porque no hubiese suficiente, sino porque se trataba de mesones muy largos donde los corredores tomaban su vaso. Por lo que había aglomeraciones de gente en muchas ocasiones, lo que me obligó a detenerme. Fatal esto de pararse así sea un segundo. También había muchos arcos con duchas que refrescaban.

8) El público no es muy abundante, pero sí se ve. Hubo muchísima gente joven en traje de baño (hacía un día para eso) bebiendo de todo y animando divertidamente la carrera.

9) La medalla no es medalla, es un medallón sin cuerda que puede servir de adorno o de pisa papel. Es distinto pero bonito.

10) Me sucedió algo que es bueno contarlo para cualquier carrera. Corrí sin ver el tiempo, aunque salí para 3.30. No miraba tiempo sino el promedio que me indicaba el Garmin. En el Km. 30 llevaba 4 minutos 55 segundos por kilómetro de promedio. Como les dije el final es duro, es subida, hacía calor y mucho sol. Me propuse entonces sólo estar pendiente de ese promedio y máximo dejarlo llegar a 5 minutos el K (que es 3.30 exacto). Cuando entré al estadio tenía 4.58 de promedio, pero resulta que mi tiempo oficial fue de 3.33. No sé qué pasó. Mi Garmin además me dio 43 K de recorrido. ¿Cuál es la enseñanza? Muy fácil: con los Garmin el paso de carrera debe ser sólo tomado como un aproximado, lo que de verdad cuenta es el cronómetro. Si yo en vez de confiarme con el promedio (que al final fue de 5.03 – oficialmente) hubiese estado mirando el cronómetro, me hubiese percatado que iba con retraso. No podemos confiarnos en los pasos que reporta el Garmin. Debemos hacerlo por los cronómetros y los K de la ruta.

En definitiva tuve una experiencia muy buena. Hice algo que quería hacer y lo disfruté enormemente. Es una buena herramienta para un corredor que, como yo, se está reencontrando.

 

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