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Fallece fondista colombiano Álvaro Mejías, historia del atletismo suramericano

Fallece fondista colombiano Álvaro Mejías

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Uno de los más grandes fondistas de la historia del atletismo suramericano, el colombiano Álvaro Mejía Florez, falleció el 12 de enero, a los 80 años, víctima de un cáncer.

Ganador de carreras memorables como el Maratón de Boston y los Preolímpicos de México, así como heredero del argentino Osvaldo Suárez al frente de las tablas de récords suramericanos en pruebas de pista, Álvaro Mejías -junto a Víctor Mora y Domingo Tibaduiza, sus herederos en la década del 70- fueron autores de las páginas más brillantes del fondismo de Colombia.

Mejía nació el 15 de mayo de 1940 en Medellín y vivía en Bogotá. Justamente este año 2021 se cumpliría medio siglo de una de sus más destacadas hazañas: el triunfo en el Maratón de Boston, algo que ningún otro fondista sudamericano pudo lograr en el historial. Entonces, Mejía hizo un tiempo en la distancia de 2:08:45

Se trataba de la 75a.edición del maratón más antiguo del circuito mundial y que se corrió en una tórrida mañana -inusual clima- del 19 de abril de 1971. “Con un sprint en los últimos 150 metros, y pese a sus pies lesionados, Alvaro Mejía ha ganado el maratón de Boston con el margen más estrecho de la historia, apenas cinco segundos sobre Patrick McMahon” escribió el legendario periodista Neil Amdur en su crónica en The New York Times.


Alvaro siempre recordó que había sufrido por sus ampollas en los pies durante el segundo tramo del maratón y, especialmente, por el calor. “Un detalle del calor es que, en algún momento, vi a una mujer regando las plantas, delante de su casa. Y le pedí que me regara también a mí, no me preocupé por detenerme y perder algunos segundos”, agregó.

Mejía y el irlandés McMahon, maratonista olímpico y que había obtenido el tercer puesto de Boston el año anterior, se desprendieron del pelotón de punta y mantuvieron un intenso duelo que Mejía resolvió con aquel sprint. El tercero, el sudafricano John Halberstadt, arribó lejos (2h22m43s) a una meta que se ubicaba junto al edificio Prudential. Habían largado 877 atletas, el calor desalentó a muchos y el vencedor fue mencionado como “Florez”, por el apellido de su madre. “Me inscribieron así, no recuerdo porqué”, reveló. Pero si había llegado en bus, le pagaron el pasaje de regreso a California: y se sorprendió en el vuelo de American cuando, por los altavoces, el comandante anunció que llevaban “al campeón de Boston”.

Mejía Florez es el único sudamericano que ha triunfado en el Maratón de Boston. Además representó a Colombia en tres ediciones de los Juegos Olímpicos y también fue el primer atleta de la región en correr los 5.000 metros por debajo de 14 minutos y el maratón por debajo de las 2 horas y 20. Algunos, entre sus tantos méritos siendo el heredero directo del argentino Osvaldo Suárez en la supremacía del fondo suramericano y el antecesor de los nombres dominantes de los 70: los mencionados Mora y “Tiba”, y el chileno Pedro Edmundo Warnke.

La pandemia impidió el año pasado celebrar los 80 años del atleta por parte de las autoridades del atletismo de este país.

En esta entrevista con el diario colombiano El Espectador, Mejía recuerda la carrera.

El atletismo colombiano ha tenido grandes figuras relevantes. En el repaso de las grandes momentos de este país no puede faltar el Alvaro Mejía. De hecho, es considerado uno de los fondistas más destacados de Colombia durante década de los 60 y 70.

Nacido el 15 de mayo de 1940 esperaba festejar este día. Citado por Consudatle, Mejía relataba que había debutado como maratonista “un mes antes en Burlingame, y mis amigos me estimularon para ir a Boston. Me quedé sin trabajo en California, donde vivía, y apenas me alcanzó el dinero para pagarme el pasaje en bus. Llegué la noche anterior, me comí una pizza… y esperé la carrera”, recordó varias veces.

El primer gran triunfo de su carrera fue en 1962, cuando se impuso en los 1.500 metros de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, cita El Tiempo. Un año después, fue campeón suramericano en la misma distancia y el primer récord en el área lo logró en 1964, en España, cuando se preparaba para los Juegos Olímpicos de Tokio en los 5.000 metros con registro de 13:53:04.

Mejía, además, logró el tricampeonato bolivariano en las distancias de los 1.500, 5.000 y 10.000 metros planos en Quito en 1965 y en los Centroamericanos un año después. En sus logros también destaca el haber obtenido los registros suramericanos en los 3.000 metros con 8:12seg logrados en Medellín en 1966, así como el registro en los 10.000 metros con 29:10 seg, en Bucaramanga en 1966.

Trayectoria de un gran fondista

En una extensa entrevista con Mario Mesa, gran impulsor del running en su país, Álvaro describió su infancia y sus primeros pasos: “En la capital estudié en el Colegio Santo Tomás de Aquino y después ingresé en la Escuela Militar de Cadetes. Allí participé en algunas carreras, pero el deporte que practicaba con cierta asiduidad desde chico era el ciclismo”. Un momento clave en su vida sucedió a los 17 años: por la muerte de su padre -Alfonso Mejía Gutiérrez- tuvo que hacerse cargo de la empresa familiar, dedicada a la producción de aluminio, y dejó la Escuela. Pero también, en aquel momento, sus dotes para la carrera habían llamado la atención del profesor López Gamboa, quien lo incluyó en los equipos de la Universidad Nacional. “Entrenábamos en el estadio Alfonso López y aunque yo no estudiaba en la Universidad, me dejaron competir con ellos en los eventos de la Liga de Cundinamarca”, agregó Alvaro.

El 14 de septiembre de ese año, en Bucaramanga, se apoderó del récord suramericano de los 10 mil metros al marcar 29:10seg 4mils, dejando atrás los 29:26seg del gran Osvaldo (1959). Los nuevos triunfos de Alvaro Mejía, esta vez en Ciudad de México, abrieron importantes expectativas en su país de cara a los Juegos Olímpicos que se harían en esa ciudad, aunque mucho después. Fue entre el 18 y 20 de octubre del 66 en la Semana Internacional, donde Mejía se llevó los 5.000 metros llanos con 14m20s0, superando al subcampeón olímpico, el tunecino Mohammed Gammoudi. Y también ganó los 10 mil, con 30m10s8.

El fondista Álvaro Mejías es el suramericano en haber ganado el Maratón de Boston.

Esa temporada se cerró a lo grande, cuando Mejía triunfó en la Travesía de San Silvestre con 29m58s para un recorrido de 9,2 kilómetros, relegando al segundo puesto al campeón olímpico de obstáculos -y cuatro veces vencedor de esa prueba paulista- el belga Gaston Roelants. Mejía se convirtió en un héroe nacional en Colombia, lo recibió el presidente Carlos Lleras Restrepo y se anticipó las victorias que, en la prueba más popular de nuestra región, cosecharían Mora y Tibaduiza en los años siguientes.

Una serie de lesiones lo postergaron en la temporada siguiente y tampoco llegó en las mejores condiciones a los Juegos Olímpicos de México, en 1968. “Antes de los Juegos, mucha gente me decía que yo sería el ganador de los 10 mil metros. Yo me exigía mucho en los entrenamientos, no quería defraudar a nadie. Pero lo cierto es que llegué a México agotado, con mis piernas reventadas por el exceso de kilometraje. Fue inexperiencia, mía y de mis directivos”, recordaría después.

México 1968 marcó el despegue de la ola africana en carreras de fondo y el vencedor sobre 10 mil metros fue el keniata Neftali Temu, seguido por el etíope Mamo Wolde (luego campeón del maratón) y por un conocido de Alvaro, Gammoudi, quien pocos días más tarde se llevaría los 5.000 llanos. El australiano Ron Clarke, múltiple recordman mundial pero a quien la fortuna nunca le sonrió en los Juegos, terminó 7°, mientras Mejía ocupó el 10° puesto con 30:10seg.

Por aquella época, el fondista colombiano se casó con una destacada nadadora estadounidense, Terri-Lee Stickles (recordwoman mundial de los 400 libre y bronce olímpico en Tokio), a quien había conocido cuando ella participaba en las Fuerzas de Paz, en Bogotá. Se marcharon a California: Terri-Lee entrenaba en el Santa Clara Swimming, el famoso club que contaba con Mark Spitz y otras luminarias en sus filas. Y Alvaro trabajó como obrero, mientras retomó sus entrenamientos con un club de San Francisco, el West Valley.

Fueron sus colegas de ese club los que le animaron al debut en maratón: 7 de marzo de 1971, Burlingame. Allí Alvaro Mejía ganó y estableció el récord sudamericano con 2 horas, 17 minutos y 23 segundos, mejorando otra de las marcas de Suárez (2h21m27s en los Juegos Olímpicos de Roma). Y de Burlingame a Boston, casi sin escalas…

Pero en los Juegos Panamericanos que se disputaron ese año en Cali -primer gran evento polideportivo de repercusión mundial en Colombia- el protagonista de las pruebas de fondo fue el estadounidense Frank Shorter, anticipando su victoria en el maratón olímpico de Munich. Sobre 10 mil metros, Shorter se impuso con 28m50s83, delante del mexicano Juan Martínez (29m05s07). Mejía obtuvo la medalla de bronce con 29m06s93, batiendo nuevamente el primado sudamericano, lo cual tenía gran mérito por tratarse de una ciudad a más de mil metros de altitud. En el maratón también se impuso Shorter (2h22m40s) y Mejía terminó cuarto con 2h27m59s, con medalla de plata para el mexicano Juan Gaspar García y bronce para un colombiano, Hernán Barreneche.

Con vistas a los Juegos Olímpicos del 72, Mejía consiguió que los más destacados fondistas de su país (Mora, Tibaduiza, Barreneche y Martín Pabón) pudieran entrenar con él en San Mateo, California, donde tenían mejor infraestructura y más posibilidades de alta competición. Ese año la “legión colombiana” se presentó con todo en Boston donde Mejía ya no pudo revalidar su triunfo anterior -terminó octavo con 2h20m06s- pero Moar hizo una presentación estelar en 2h15m57s, logrando el segundo puesto a 19s. del vencedor, el finés Olavi Suomalainen. Tibaduiza quedó 11° con 2h21m58s y Barreneche, 15° con un minuto más. Para Mora y Tibaduiza, aquella temporada fue el despegue hacia su consolidación en las pruebas de pista. Mejía, por su parte, ya no pudo rendir como soñaba en el maratón olímpico (terminó 48° con 2h31m57s) y aceleró su despedida del atletismo, sólo compitió aisladamente hasta ponerle el punto final a su carrera en 1975.

Faceta de entrenador

A fines de los 80, Alvaro retornó a Bogotá, entrenó a destacados corredores como William Roldán y Carlos Grisales, y también recibe los merecidos homenajes. Uno de ellos se lo tributó la Federación Colombiana, hace dos años, en una gala que contaba con estrellas actuales como Caterine Ibargüen y Eider Arévalo, campeón mundial de la marcha de 20 kilómetros.

En Boston (2011), a cuatro décadas de su victoria, compartió la gala con figuras históricas del maratón: el australiano Robert De Castella, el británico Ron Hill. Allí Mejía contó que “se había extraviado” la medalla que le correspondía como vencedor del 71, por supuesto que le dieron una de reemplazo. Pero, como apuntó el entonces director de la prueba Tom Grizk “ganar Boston no es cuestión de una medalla. Es algo que llevarás siempre en tu corazón”.

Es uno de sus legados. Así como su vibrante campaña. Y como el consejo que siempre le dio a sus jóvenes dirigidos: “La gente que trabaja con honestidad y dedicación debe estar orgullosa. Los frutos se verán con el tiempo”.

Récords suramericanos de Álvaro Mejía

Álvaro Mejía fue el primer fondista suramericano en correr los 5.000 metros por debajo de 14 minutos y el primero en bajar de 2:20min en maratón

En pista

5.000 metros llanos: 13:53s4 el 4/7/64 en San Sebastián

10.000 metros llanos: 29:10s.4 el 14/9/66 en Bucaramanga

29:06s97 el 31/7/71 en Cali

En ruta

10 millas: 50m25s el 6-2-71 en Vallejo, California

Maratón: 2h17m23s el 7-3-71 en Burlingame

Con información de Confederación Suramericana de Atletismo y Diario El Tiempo

Foto: Álvaro Mejía (centro) atleta colombiano. Diario El Tiempo

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