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Historias olímpicas: Atletas que triunfaron a pesar de las dificultades

Joan Benoit cerca de terminar su carrera en el Maratón Olímpico de 1984 por SoyMaratonista

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Algunos atletas han visto sus sueños amenazados por grandes obstáculos que, lejos de detenerlos, han superado durante su camino hacía el éxito deportivo.

A continuación te presentamos historias olímpicas de atletas que, contra todas las apuestas, triunfaron.

Jesse Owens y sus medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 1936

En 1935, Jesse Owens fue noticia mundial al lograr establecer seis récords mundiales durante una hora. Sus impresionantes récords en las carreras de 100m, 200m, de obstáculos con velocidad y el salto de longitud, hicieron de él uno de los atletas más esperados en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín.

Meses antes de los Juegos, Jesse Owens era presionado por su país de origen para sabotear las olimpiadas por la razón de que un afroamericano no debía competir en un evento llevado a cabo bajo el régimen nazi de Adolf Hitler. Este último esperaba que los atletas alemanes dominaran los juegos y dieran a conocer al mundo el renacimiento de Alemania.

Jesse Owens, atleta afroamericano ganador de cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín
Jesse Owens, atleta afroamericano ganador de cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín

Sin embargo, Owens persiguió sus sueños olímpicos y ganó los 100m, 20m, 4x100m y salto de longitud, dejando un total de cuatro medallas de oro. Pese a la ausencia de Hitler durante las participaciones olímpicas, Jesse Owens reveló que este había reconocido su éxito con un apretón de manos.

Betty Robinson obtuvo el oro olímpico tras un accidente aéreo

Cuatro meses después de competir en su primera carrera oficial, Betty Robinson pasó a ser la campeona olímpica de los 100 metros en 1928 con solo 16 años e igualando el récord mundial en el proceso.

Tres años después, Robinson tuvo un accidente aéreo y resultó gravemente herida. Sufrió múltiples lesiones, por lo que pasó seis meses en sillas de ruedas. Dos años tendrían que pasar para que volviera a caminar, lo que significaba que no podría participar en las Olimpiadas de 1932 en Los Angeles.

Sin embargo, con mucha perseverancia logró recuperar su forma física a tiempo para los Juegos Olímpicos de 1936. Aunque al principio de la carrera no pudo arrodillarse, y por ende competir individualmente, formó parte del equipo de relevos de 4x100m de EE.UU. Robinson tuvo su participación en la tercera etapa, lo que contribuyó a la victoria del equipo americano y le ayudó a conseguir su segunda medalla de oro olímpica.

Betty Robinson, atleta norteamericana, después del accidente aéreo corriendo en el equipo de relevos 4x100m en las olimpiadas de 1936
Betty Robinson, atleta norteamericana, después del accidente aéreo corriendo en el equipo de relevos 4x100m en las olimpiadas de 1936

La victoria europea de Sydney Wooderson en 1946

El diminuto Sydney Wooderson de Gran Bretaña destacó como uno de los mejores corredores de media distancia del mundo en 1934, cuando ganó una medalla de plata en la Commonwealth.

A pesar de haber sufrido una lesión en el tobillo que le impidió llegar al final de los 1.500m en las olimpiadas de 1936, Wooderson se recuperó y en 1937 estableció un récord mundial de 4:06:04 en esta misma prueba. El siguiente año también fijó un récord de 1:48:04 en los 800m y dos semanas después obtuvo el título europeo de 1500m en París con un récord de campeonato.

Sydney Wooderson corriendo en el Campeonato de Europa en 1946

Debido a la Segunda Guerra Mundial, a Wooderson se le negó la redención olímpica en 1940 y 1944. Durante el Blitz trabajó como bombero y en 1944 pasó varios meses en el hospital con fiebre reumática. Sin embargo, logró recuperarse a tiempo para el Campeonato de Europa de 1946 y logró un récord nacional y de campeonato en los 5000m con un tiempo de 14:08:06.

Gail Devers y sus victorias

La gran velocista y saltadora de valla estadounidense, Gail Devers, logró ganar el título de los Juegos Panamericanos en 1987 y alcanzó las semifinales olímpicas de obstáculos de 100m en 1988. Sin embargo, en 1900 le diagnosticaron la enfermedad de Graves, una enfermedad autoinmune que afecta la tiroides y conlleva a la debilidad muscular.

Se sometió a un tratamiento con yodo activo y luego a una terapia de reemplazo de hormona tiroidea, por lo que comenzó a desarrollar ampollas e hinchazón en sus pies. Aunque por un momento pudo caminar, llegó a un punto en que tuvo que movilizarse gateando o siendo arrastrada. Por otra parte, los médicos estaban contemplando la posibilidad de amputarle ambos pies.

Una vez que terminó su tratamiento de radiación, pudo retomar su entrenamiento y volvió a competir en 1991. Obtuvo una medalla de plata en la carrera de obstáculos de 100m en el Campeonato Mundial en Tokio, reduciendo su Mejor marca personal a 12:48.

Siguió fortaleciéndose y su camino hacia el éxito olímpico también, logrando ganar en 1992 una medalla de oro por los 100m. En 1993 obtuvo el oro mundial de los 100m y, durante ese mismo año, también ganó el oro en la carrera de 100m con vallas y continuó recibiéndolo en 1995 y 1999.

Gail Devers participando en las olimpiadas de Londres 2012
Gail Devers participando en las olimpiadas de Londres 2012

Título mundial de Ana Quirot

Reconocida por haber sido una de las corredoras más versátiles a finales de los años ochenta y noventa, Ana Quirot logró recibir el título mundial de 800m en 1995.

Estuvo invicta entre septiembre de 1987 y agosto de 1990 en la carrera de los 800m, estableciendo récords nacionales de 1:54:44 y de 49:61 en los 400m. En 1991 ganó la plata mundial y el siguiente año el bronce en las olimpiadas de Barcelona.

Sin embargo, en 1993 fue víctima de un accidente doméstico al verse envuelta en llamas en su cocina, sufriendo quemaduras de tercer grado en más del 38% del cuerpo. Para este momento, Ana se encontraba embarazada y tuvo que dar a luz a su hija mientras luchaba con la muerte. Su hija prematura no sobrevivió y murió una semana después de su nacimiento.

Cuando despertó, Ana se prometió volver a correr, mientras se encontraba en la cama del hospital. Seguidamente, se sometió a siete operaciones de injerto de piel y en 1995 estaba de vuelta. Ese año reclamó el título mundial de los 800m en Gotemburgo, la plata olímpica en 1996 y defendió con éxito su título mundial en 1997. Con 32 años, Ana Quirot había vuelto más fuerte que nunca.

Ana Quirot en Gotemburgo corriendo los 800m en 1995
Ana Quirot en Gotemburgo corriendo los 800m en 1995

Aries Merritt gana el bronce en el Mundial de 2015

Aries Merritt, atleta estadounidense, se encontraba en la cima de las carreras de obstáculos en 2012. Ganó el título mundial indoor en marzo, las pruebas olímpicas de Estados Unidos en junio, el título olímpico en agosto y luego coronó con un récord mundial de 12,80 en Bruselas.

De repente, su forma se hundió en los siguientes años y nadie sabía el motivo. Incluso el propio Merritt no podía explicarlo. Al final de 2013, se sometió a varias pruebas médicas y fue diagnosticado con una enfermedad renal causada por un trastorno genético extraño. La enfermedad avanzó hasta su médula ósea y esto causó estragos en su cuerpo. Los médicos le dijeron que nunca más podría correr.

Estuvo seis meses en el hospital sin entrenar en lo absoluto y, aunque el tratamiento fue todo menos sencillo, logró recuperar la fuerza necesaria para reanudar su entrenamiento y carreras en 2014. Con la ayuda de un entrenamiento constante, recuperó velocidad en 2015, pero su función renal no era perfecta y debía someterse a un trasplante de riñón a finales de año.

Sin embargo, primero correría en el Campeonato Mundial en Beijing. En una final competitiva, ganó la medalla de bronce con uno de los mejores tiempos de la temporada: 13:04. Esta victoria se sintió igual de bien para Merritt como cualquier victoria que obtuvo en 2012.

Aries Merritt participando en el Campeonato Mundial en Beijing antes de su trasplante renal
Aries Merritt participando en el Campeonato Mundial en Beijing antes de su trasplante renal

En todas las historias, se puede observar que sin importar lo difícil que sea o el obstáculo que se presente, si estas enfocado y motivado para cumplir tus sueños, puedes lograrlos. Muchas veces no son circunstancias personales, sino situaciones sociales que dificultan nuestra llegada a la meta. Te invitamos a mantenerte motivado y perseverar sin importar qué, porque al final lo podrás lograr con esfuerzo y optimismo.

Joan Benoit en los Juegos Olímpicos de 1984

Sorpresivamente, la atleta norteamericana Joan Benoit ganó el primer maratón femenino de las olimpiadas en Los Angeles 1984. Cabe destacar que, en la competencia también se encontraban Greta Waitz e Ingrid Kristiansen, atletas noruegas consideradas las mejores de la época, en específico Kristiansen al ser considerada una de las posibles candidatas para ganar la medalla de oro en esta prueba.

Tiempo atrás, Benoit se fracturó una pierna durante una de sus prácticas de esquí. A modo de terapia de recuperación, Joan comenzó a correr y poco a poco fue enamorándose de este nuevo deporte. Cuando se recuperó y se enfocó en correr, sufrió una lesión en el tendón de Aquiles de la cual se recuperó rápidamente.

Joan Benoit se mantuvo invicta por 16 años con una marca de 2:24:52 y esta fue superada por la atleta japonesa Naoko Takahaski en las olimpiadas del 2000 en Sydney con un tiempo de 2:23:14.

Maratón olímpico Los Angeles 1984

Abebe Bikila y su victoria en las olimpiadas de 1960

Abebe Bikila, atleta africano, representó la primera medalla de oro obtenida en unos Juegos Olímpicos por un atleta africano.

Maratón de las Olimpiadas de Roma en 1960

Del atleta apenas se conocía el nombre, pero lo impresionante fue que decidió correr descalzo por los empedrados y duros caminos del Foro Itálico y sus alrededores. Contra todo pronóstico, Bikila dejó atrás al grupo de corredores y llegó a la meta con un tiempo de 2:15:16, convirtiéndose este en una plusmarca.

Su entrenador, Onni Niskanen, ocupaba el puesto de preparador físico de la Guardia Imperial en aquel momento, pero al ver a Bikila correr descalzo y tan veloz, se dio cuenta que había descubierto un diamante en bruto. Posterior a estas olimpiadas, el atleta etíope se adaptó a los entrenamientos modernos de la época.

Fuente: World Athletics

Foto: Los Angeles Times

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